Una vez más, yo solo con una página en blanco que llenar.
_1_
_9_9_
_7_7_7_
La brisa del mar me despierta de mi sueño,
estoy tumbado en un banco, a la orilla del mar, no recuerdo como he llegado
hasta aquí, tampoco sé dónde estoy, pero no es una playa desconocida, conozco
cada uno de sus rincones, la he visto demasiadas veces en mis sueños como no
reconocerla. Pero esta playa es distinta, es real, no es fruto de mis horas de
descanso, mis pies, que han recorrida sus orillas cientos de veces en mi
sueños, ahora la recorren descalzos, notando la arena cálida agradable, como si
me invitará a recorrerla, el deseo de correr se hace cada vez más fuerte, el
aire fresco me da fuerzas para correr y mis ojos empañados por el reciente
despertar se limpian para gozar de tan bello lugar. Corro, corro sin descansa
recorriendo la orilla, mientras el mar me acaricia con cada una de sus olas, que
intentan agarrarme, para arrastrarme a sus tibias aguas cristalinas, me dejo
seducir por el mar y me sumerjo en ese mundo húmedo que esconden los mares, un
mundo lleno de vida y de colores, disfruto de las corrientes lamen mi piel,
como un gato que utiliza su lengua para limpiar su cuerpo, a mis oídos llega el
ensordecedor sonido del silencio, que filtra mi espíritu de este cuerpo, para
yacer en un estado de relajación etérea, donde no hay cuerpo en el que azote la
desesperación ni el dolor, ni corazón que se exprima para crear lo que nadie
quiere, tan solo mi yo más puro.
Pasaron horas, minutos e
instantes, pero al final salí de aquel trance y volví a la olvidada orilla,
para volver a recorrerla, esta vez sin prisas, tan solo caminando, avanzando un
paso tras otro, para dejar atrás el pasado y acercarse al futuro. En la lejanía
encuentro cajas transparentes flotando en el mar, y muchas otras depositadas por las olas en la orilla, la
curiosidad quiere descubrir de que se trata, y yo no opongo resistencia ninguna
a saciar esa sed. Lo que parecían cajas vacías, en realidad están rellenas de
fotografías, fotografías de mi pasado, recuerdos de momentos que me impactaron
con la fuerza del más duro de los golpes, y ahora están encerrados en esa caja
transparente, busco una ranura, una puerta o cualquier orificio para extraer
las fotografías, pero no existe nada de eso. Recorro una a una todas la cajas,
a medida que avanzo las fotografías se van oscureciendo, como si se
corrompieran por el fuego, entonces es cuando nace de mi interior la tenue
llamita de la desesperación, que va creciendo rápidamente, alimentada por cada
respiración, golpeo la caja, intento romperla con mis puños, la golpea con el
pié desnudo, para intentar forzar la prisión de mis recuerdos, que se consumen
ante mis ojos sin poder hacer nada al respecto. ¿ Es esto un sueño ? ¿ Es esta
mi realidad ? ¿ Por qué me están cayendo lágrimas ? ¿ Quiero despertar ? ¿ Vale
la pena ? No lo sé, no sé nada, tan solo sé que ahora estoy llorando
arrodillado delante de una caja vacía, donde antaño había recluido mis
recuerdos, pero ahora tan solo están las cenizas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario