Una vez más, yo solo con una página en blanco que llenar.
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¿Cómo he llegado yo aquí? Solo veo oscuridad a mi alrededor, no puedo moverme, estoy maniatado a una silla, me cuesta respirar, mi pecho está presionado por algún tipo de cuerda que me oprime, una mordaza me impide decir palabra, mi pies están igual que mis manos, y por mi mejilla recorre un filo de sangre, me duele mucho la cabeza y no logro recordar quien soy, cómo he llegado aquí ni por qué estoy así.
Una luz se enciende sin previo aviso, la luz deslumbra mis dilatadas pupilas y me obliga a cerrar violentamente mis párpados, una luz blanca ilumina el ambiente, es una luz tenue, pero suficiente como para permitirme ver donde estoy. Es una sala pequeña, cuadrada, con un largo cristal en una de sus paredes, un cristal opaco, las paredes están acolchadas, al igual que el suelo y las paredes, creo entrever una puerta en un costado de la sala, pero no estoy seguro, solo consigo observar un pequeña mancha negra a media altura en el lateral, supongo que será la maneta.
La sospecha de que estoy fuertemente atado a una silla se confirma con esta luz, es una silla algo peculiar, es metálica pero no tiene ese frío característico de las sillas metálicas, tanto mis manos como mis pies están atados por la propia silla, que tanto en las patas delanteras como en los reposabrazos sobresalen unas cuerdas de cuero que rodean mis muñecas y mis tobillos. La ausencia de mi camiseta me permite ver que entre las cuerdas que me retienen el torso se pueden ver gran cantidad de heridas, cortes y cicatrices, no sé cómo me las he hecho.
Puede que lleve unas 5 horas aquí sentado, la espera me está volviendo loco, he intentado recordar algo, pero no he tenido el menor éxito, solo he conseguido un agudo dolor de cabeza y un cansancio mental mucho más elevado del esperado. Un ruido hace alertar a mi desquiciada mente, la puerta que he visto antes se ha abierto, una silueta de una persona aparece en oscuro rincón, la débil luz no consigue iluminar lo suficiente como para apreciar más que su silueta. Durante unos interminables segundos la silueta se queda inmóvil, paciente para ver mi reacción, mientras una angustia desenfrenada me atosiga entrelazándose con mi dolorida cabeza.
Avanza lentamente hacia mí, poco a poco puedo apreciar los detalles que forman esa extraña silueta, es una mujer preciosa, su cabello rubio recuerda los campos de trigo, sus sinuosas curvas hacen descarrilar la lujuria, sus ojos azules como las aguas más cristalinas, sus labios de seda avivan el más carnal de los deseos y sus pasos firmes en mi dirección me absorbe. Se acerca muchísimo, puedo notar su respiración en mi cuello, puedo oler su perfume y escuchar sus latidos, mi corazón se acelera hasta el éxtasi, mi respiración se entrecorta y el sudor comienza a aparecer en mis manos y mi frente. Depositas una de tus suaves manas sobre mi cuello, el corazón intenta salir de mi cuerpo, sus labios rozan mi oreja justo antes de susurrar con su voz envolvente una simple palabra, << Sufre>>. Una pequeña aguza se clava en mi cuello, mis párpados me pesan y mi cuerpo arde por dentro, sé que voy a morir, pero no logro recordar mi nombre.
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